Has seguido reglas.
Has contado horas.
Has intentado “hacerlo bien”.
Comes y dudas
Comes y te culpas
Comes y sientes que fallaste otra vez
Aprendes a identificar cuándo ayunar y cuándo no, sin dudas ni miedo a “romperlo mal”.
Sigues un camino claro que se adapta a tu energía, rutina y ciclo, sin forzarte.
Rompes el ayuno con seguridad, sin culpa ni ansiedad, sabiendo qué elegir y por qué.